El paraiso es algún tipo de biblioteca

Cuando pierdes el tiempo al teléfono, cuando los minutos pasan sin que te des cuenta, cuando las palabras no tienen sentido, cuando piensas que si alguien te escuchara creería que estás loco, cuando ninguno de los dos tiene ganas de colgar, cuando después de que ella ha colgado compruebas que lo haya hecho de verdad, entonces estás perdido. O mejor dicho, estás enamorado, lo que, en realidad, es un poco lo mismo...

Si te vas

Hoy solo quiero dejaros (dejarte) esta canción:

Vengo de tanto perder
que tuve miedo a tener
algo por lo que abrir
mi alma y ponerla a tus pies

siento del viento celos,
por acariciar tu cara cada mañana
y quiero pegarme con él

y a pesar de todo
que difícil es
que no me duela estar sin ti
yo seré tu aire
tú serás la piel que cubra mi soledad
¡quiero estar junto a ti!
quiero dejar de morir en vida,
tu me haces vivir
todo por lo que soñé
y nunca pude tener

Quiero dormir en tus ojos
y al despertar
beber de tu boca
todavía de ti tengo sed

Y a pesar de todo
que difícil es
que no me duela estar sin ti
yo seré tu aire
tú serás la piel que cubra mi soledad
¡quiero estar junto a ti!

Si te vas
mi amor, si tu te vas
me volveré a encerrar en vida
y no saldré

¿dónde estas?
mi vida ¿dónde estás?
pues necesito tu amor para vivir.


Control mental

Lo primero disculparme estos días por no haber escrito. He estado sin internet, no es porque quiera abandonar esto.

Ahora mismo tengo que intentar controlarme a mi misma. A veces tengo la sensación de que estoy bastante desiquilibrada: cuando pienso cosas que ni siquiera quiero pensar, cuando desconfío de lo que más quiero, cuando tengo miedo de cosas que debería ver casi imposibles o improbables...

Necesito encontrar el modo de controlar esas cosas. Necesito saber como actuar cuando se me pasa un mal pensamiento por la cabeza. Necesito confiar más en mi misma y en mi pareja (o futura pareja de nuevo). Necesito no tener miedo de las demás o de que deje de quererme.
Necesito todo esto para no absorverle, dejarle espacio y tener una relación sana.

¿Y cómo hacerlo? No lo sé, pero lo haré cueste lo que cueste. Lo último que quiero en la vida es perderte, amor.






Pensando en ti, acuno el alma pensando en ti...

Vacía


¿Te acuerdas de esta foto? Sale en ese fantástico regalo de aniversario.
No hay nada que llene este vacío. No hay nada, sin más. Ojalá todo se solucione.

El desayuno

En estos momentos de mi vida la inspiración es más bien escasa, bueno, en realidad es bastante abundante, pero solo soltaría sapos y culebras o textos tristes y con olor a arrepentimiento que no creo que sirvan de mucho si la persona en cuestión no los lee. Muchos direis que sirven como método de desahogo, pero yo para esto soy algo rara y radical: solo se me pasa la sensación de angustia y pena cuando consigo solucionar el problema. No sé resignarme, no sé dejar de luchar, no sé "pasar", ni dejar marchar a esa persona que se que me ama, pero que por circunstancias no ha salido bien del todo.

Se que tengo millones de defectos y algunos muy malos, que sacarían de quicio a cualquiera, pero si esa persona volviese estaría dispuesta a ser más comprensiva, más confiada, menos celosa, menos posesiva. El caso es que no sé como hacerle ver que todo puede ir bien si le pongo un poco más de empeño. Se que es complicado pensar que todo cambiaría de golpe si antes no lo ha hecho, pero en cierto modo es cierto eso de que "uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Ojalá en vez de machacarle hubiese tenido en cuenta todo lo que hacía por mi, que no era poco y creo que yo misma le metí en la cabeza que era un horror y no, no era nada así. No hay palabras en el mundo que describan como me siento. Necesito esa última oportunidad.

Aquí os dejo un poema de Luis Alberto de Cuenca que significa mucho para mi y para él:

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».


Te echo de menos...

Alas para volar



Cuando te das cuenta de los errores que has cometido...
Cuando crees que podías haberlo hecho mejor...
Cuando en vez de cortar, deberías de haber alargado más...
Cuando ves que tu desconfianza, en este caso, no sirve de nada...
Cuando ves que esa persona es todo para ti...
Cuando el hecho de perderla te consume por dentro...
Cuando no puedes ni mostrar una leve sonrisa porque ella se lo ha llevado todo...
Cuando quieres hacerlo todo bien...
Cuando necesitas otra oportunidad, una última oportunidad...
Porque solo quieres darle alas para volar...





Espero que a mi me den esta última oportunidad. Quiero darte todo lo que necesitas, todo lo que se que puedo darte. Me he confundido millones de veces, pero esta vez se exactamente que necesitas y se exactamente como hacerlo. Confía en mi, cree en nosotros. Si lees esto, me gustaría que supieses que te necesito más que el aire, el sol, las estrellas o las ranas...

Corazón roto

Hoy esa parada me ha destrozado el corazón, no tengo ganas de escribir, ganas de nada. Ojalá todo pueda solucionarse, ojalá vuelva... Confío en ella y se que no pasará nada malo.




Pero consta en el Libro Único
que, a pesar de espinas y agujas,
nos amamos alguna vez
y nos amaremos tú y yo.




Un tren sin destino

Eran las 15:22, me dispuse a coger un tren en dirección "sin destino". Este tren es muy peculiar, ya que como su propia dirección dice, no tiene destino. Eso sí, tiene muchas paradas, recorre miles de lugares parándose en cada una de las estaciones: hay gente que lo pierde, gente que se sube 2 segundos antes de cerrar puertas, gente que nunca se baja, gente que tiene claro dónde bajarse y así pasando por los miles y miles de personas que utilizan este tren cada día.

Lo bonito de este tren es que cada uno ve fuera aquello que siente o piensa. Unas personas verán, o mejor dicho, sentirán tristeza, alegría, miedo... Otros verán su propio futuro clavados en mesas de oficina, viviendo mil aventuras o teniendo una preciosa boda con su alma gemela. Digamos que cada uno puede ver reflejados sus miedos o sus deseos.
Al principio dije que estos hechos son bonitos, lo son, ya se trate del miedo y del deseo, porque para llegar a la felicidad uno tiene que combatir los miedos y este tren te da la facilidad de aclarar tu mente y de encontrarte contigo mismo.

Supongo que os estareis preguntando que veía yo en ese tren, si lo cogí a tiempo o si me bajé en alguna de las paradas. Si lo cogí, pero sinceramente, aun dudo dónde bajarme... a veces en ese mismo trayecto ocurren cosas que uno no se espera y que le hacen cambiar el punto de llegada. Se dónde me gustaría bajarme, pero no sé si eso sería lo mejor. Si supiese que esa parada no me fuese a dañar, al menos nunca más, me bajaría sin dudarlo, pero por desgracia no depende solo de mi. Aunque Paulo Coelho un día dijo: "Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar"...

En cuanto a lo que vi... esa es otra historia, bastante enrevesada, que contaré en otra ocasión (posiblemente mañana). No me gustaría aburriros mucho. A veces una tiene tantas cosas en la cabeza que no sabe cómo ni por dónde empezar a escribir.

La chica de las mil caras

Es de suponer que siendo la primera entrada de mi Blog debería presentarme o dar alguna que otra información de mi, o tal vez no decir nada y escribir directamente algún extraño pensamiento o una increíble y original idea que se me pase por la mente.

En este caso, no daré una información "real" (si por real entendemos lo que se supone que es y no lo que puede que sea) de mi, ni tampoco será una idea innovadora, simplemente será lo que tenga que ser o lo que yo quiero que sea.


La Chica de las Mil Caras no es una chica corriente ni del montón, no va de compras (no le gustan las cosas materiales), ni se pasa horas delante de la televisión, no sueña con dinero ni con un hombre increiblemente perfecto, no miente, no envidia, no se conforma...

La Chica de las Mil Caras es única, no existe nadie como ella en ninguna de sus facetas. Sueña con vivir en armonía con la naturaleza, con perderse, con la felicidad, con castillos en el aire, con caballeros andantes que la rescatarán de la cárcel en la que se encuentra...
Se la contenta con poca cosa: una tarta de fresa, un paseo por el campo, un detalle inesperado, un beso, una caricia en la espalda, un abrazo sincero, una llamada a las tres de la mañana acompañada de un "te quiero"...

Y solo, solo teme una cosa: no ser feliz. Ya lo decía Jose Luis Borges: "He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz."