Es de suponer que siendo la primera entrada de mi Blog debería presentarme o dar alguna que otra información de mi, o tal vez no decir nada y escribir directamente algún extraño pensamiento o una increíble y original idea que se me pase por la mente.
En este caso, no daré una información "real" (si por real entendemos lo que se supone que es y no lo que puede que sea) de mi, ni tampoco será una idea innovadora, simplemente será lo que tenga que ser o lo que yo quiero que sea.
La Chica de las Mil Caras no es una chica corriente ni del montón, no va de compras (no le gustan las cosas materiales), ni se pasa horas delante de la televisión, no sueña con dinero ni con un hombre increiblemente perfecto, no miente, no envidia, no se conforma...
La Chica de las Mil Caras es única, no existe nadie como ella en ninguna de sus facetas. Sueña con vivir en armonía con la naturaleza, con perderse, con la felicidad, con castillos en el aire, con caballeros andantes que la rescatarán de la cárcel en la que se encuentra...
Se la contenta con poca cosa: una tarta de fresa, un paseo por el campo, un detalle inesperado, un beso, una caricia en la espalda, un abrazo sincero, una llamada a las tres de la mañana acompañada de un "te quiero"...
Y solo, solo teme una cosa: no ser feliz. Ya lo decía Jose Luis Borges: "He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz."
